La OMC cuenta con acuerdos que abarcan un amplio rango de materias. Estos documentos son textos jurídicos extensos y complejos, sin embargo, todos están inspirados en principios simples y fundamentales que constituyen la base del Sistema Multilateral de Comercio (MTS, por sus siglas en inglés). Estos corresponden a los siguientes:
Sobre la base del principio de transparencia, la OMC examina regularmente las políticas comerciales nacionales de sus Miembros a través del Mecanismo de Examen de las Políticas Comerciales (TPR). Este proceso, diseñado para fomentar la apertura y predictibilidad en el sistema de comercio mundial, incluye la preparación de informes por parte de la Secretaría de la OMC y del país examinado, que se debaten en reuniones del Órgano de Examen de las Políticas Comerciales. Los informes y los resúmenes de estas reuniones se hacen públicos, reforzando así la transparencia.
Además del TPR, la OMC implementa otros mecanismos de transparencia, como la obligación de notificar las medidas comerciales, la supervisión de acuerdos comerciales regionales y el trabajo de comités especializados. También publica informes económicos y estudios, y el Órgano de Solución de Diferencias contribuye a la transparencia al hacer públicas sus decisiones. La OMC mantiene bases de datos accesibles al público con información comercial clave.
Para garantizar una mayor coherencia en la formulación de políticas económicas a nivel mundial, la OMC coopera con otros organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, promoviendo una alineación en las políticas globales para enfrentar desafíos económicos internacionales.
Con el fin de garantizar el comercio libre de obstáculos innecesarios al comercio, los Miembros "consolidan" sus compromisos en materia arancelaria y apertura de mercados.
Un comercio más abierto y previsible es uno de los objetivos fundamentales de la OMC. Esto se logra principalmente a través de la reducción de barreras arancelarias y no arancelarias, así como mediante la consolidación de compromisos de acceso a mercados que los Miembros no pueden modificar unilateralmente. La apertura comercial fomenta un entorno competitivo en el que las empresas pueden acceder a mercados extranjeros en condiciones justas y equitativas.
La previsibilidad, por su parte, se asegura mediante la transparencia en las políticas comerciales y la aplicación de normas claras que los países deben cumplir. Esto reduce la incertidumbre para las empresas y gobiernos, permitiendo una planificación económica más eficiente.
La dimensión de desarrollo de la OMC se centra en el apoyo a los países en desarrollo y en los Países Menos Adelantados (PMA). Enfoque diseñado para fomentar el crecimiento económico y reducir la pobreza en estos países, que constituyen más de dos terceras partes de los Miembros de la OMC.
Para lograr los objetivos, la OMC se centra en tres ejes principales. Primero, mediante el trato especial y diferenciado, que permite a estos países beneficiarse de reglas más flexibles en acuerdos comerciales, evitando la reciprocidad plena en las negociaciones. Segundo, a través de asistencia técnica y programas de creación de capacidad, la OMC ofrece formación y cooperación técnica para fortalecer la capacidad comercial de los países en desarrollo, ayudándolos a integrarse mejor en el comercio global. Finalmente, la OMC impulsa iniciativas específicas, como el Programa de Doha para el Desarrollo y la Iniciativa de Ayuda para el Comercio, diseñadas para potenciar la participación de estos países en el sistema multilateral de comercio, maximizando los beneficios del comercio internacional