A veinte años de su entrada en vigor, el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Chile y China se consolida como uno de los acuerdos más relevantes y transformadores en la historia de la política comercial chilena. Este instrumento no solo impulsó el comercio bilateral, sino que también sentó las bases de una relación estratégica, institucionalizada y multidimensional, que hoy abarca cooperación económica, inversión, innovación y sostenibilidad.