Organismos de Comercio Internacional

APEC es la única agrupación intergubernamental relevante en el mundo que opera sobre la base de compromisos no vinculantes, diálogo abierto y respeto igualitario para los puntos de vista de todos los participantes. A diferencia de otros cuerpos multilaterales de comercio, APEC no contiene obligaciones para sus integrantes. Las decisiones adoptadas en APEC son por consenso y los compromisos son voluntarios. No obstante, recientemente el Foro da dado lugar a los pathfinders, iniciativas plurilaterales que podrían tener un carácter vinculante, en orden a avanzar hacia las Metas de Bogor.

Más información: https://www.direcon.gob.cl/apec/

La OCDE busca proporcionar un entorno propicio en donde sus miembros puedan comparar experiencias, buscar respuestas a problemas comunes, identificar buenas prácticas y coordinar políticas nacionales e internacionales.

Esta Organización fue fundada en 1960 y tiene como sede la ciudad de Paris en Francia, está compuesta por 34 países, considerados los más desarrollados y avanzados del planeta.

Más información en www.direcon.gob.cl/ocde

La OMC se ocupa de las normas que rigen el comercio entre sus miembros. Su labor consiste en administrar el sistema multilateral de comercio y contribuir a que los intercambios comerciales se desarrollen con la mayor fluidez, previsibilidad y libertad posibles.
La OMC, establecida en 1995, sucedió al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio de 1947 (GATT de 1947), del cual Chile fue uno de los 23 miembros fundadores. A diferencia del GATT, cuyo ámbito principal era el comercio de mercancías, la OMC es una organización internacional sustentada en un conjunto más amplio de acuerdos. Estos comprenden el comercio de mercancías, el comercio de servicios -mediante el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS)- y los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio -mediante el Acuerdo sobre los ADPI-. La OMC también administra el sistema de solución de diferencias y el Mecanismo de Examen de las Políticas Comerciales de sus miembros.
Entre las principales funciones de la OMC se encuentran las siguientes:

  • Administrar los acuerdos comerciales de la OMC y servir de marco para su aplicación para los Miembros.
  • Servir de foro para la celebración de negociaciones comerciales multilaterales.
  • Administrar el sistema medial el cual los Miembros procuran resolver sus diferencias comerciales con arreglo a los acuerdos de la OMC.
  • Supervisar las políticas comerciales nacionales.
  • Cooperar con otras organizaciones internacionales que participen en la formulación de las políticas económicas mundiales, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

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El Tratado de Montevideo 1980 (TM80), marco jurídico global constitutivo y regulador de ALADI, fue suscrito el 12 de agosto de 1980 estableciendo los siguientes principios generales:

  • Pluralismo en materia política y económica;
  • Convergencia progresiva de acciones parciales hacia la formación de un mercado común latinoamericano;
  • Flexibilidad;
  • Tratamientos diferenciales en base al nivel de desarrollo de los países miembros;
  • Multiplicidad en las formas de concertación de instrumentos comerciales.

La ALADI propicia la creación de un área de preferencias económicas en la región, con el objetivo final de lograr un mercado común latinoamericano, mediante tres mecanismos:

  • Una preferencia arancelaria regional que se aplica a productos originarios de los países miembros frente a los aranceles vigentes para terceros países.
  • Acuerdos de alcance regional (comunes a la totalidad de los países miembros).
  • Acuerdos de alcance parcial, con la participación de dos o más países del área.

Tanto los acuerdos regionales como los de alcance parcial (Artículos 6 a 9) pueden abarcar materias diversas como desgravación arancelaria y promoción del comercio; complementación económica; comercio agropecuario; cooperación financiera, tributaria, aduanera, sanitaria; preservación del medio ambiente; cooperación científica y tecnológica; promoción del turismo; normas técnicas; y muchos otros campos previstos a título expreso o no en el TM 80 (Artículos 10 a 14).

De allí que pueda sostenerse que el TM 80 es un “tratado-marco” y, en consecuencia, que jurídicamente al suscribirlo, los Gobiernos de países miembros autorizan a sus Representantes para legislar en los acuerdos sobre los más importantes temas económicos que interesen o preocupen a los Estados.

Los países calificados de menor desarrollo económico relativo de la región (Bolivia, Ecuador y Paraguay) gozan de un sistema preferencial. A través de las nóminas de apertura de mercados que los países ofrecen a favor de los PMDER; de programas especiales de cooperación (ruedas de negocios, preinversión, financiamiento, apoyo tecnológico); y de medidas compensatorias a favor de los países mediterráneos, se busca una participación plena de dichos países en el proceso de integración.

El Tratado de Montevideo 1980 está abierto a la adhesión de cualquier país latinoamericano. De hecho, el 26 de julio de 1999 la República de Cuba formalizó ante el Gobierno del Uruguay –país sede del organismo- el depósito del Instrumento de Adhesión, constituyéndose en el doceavo miembro pleno el 26 de agosto del mismo año.

La ALADI abre además su campo de acción hacia el resto de América Latina mediante vínculos multilaterales o acuerdos parciales con otros países y áreas de integración del continente (Artículo 25).

Asimismo contempla la cooperación horizontal con otros movimientos de integración del mundo y acciones parciales con terceros países en vías de desarrollo o sus respectivas áreas de integración (Artículo 27).

La ALADI da cabida en su estructura jurídica a los más vigorosos acuerdos subregionales, plurilaterales y bilaterales de integración que surgen en forma creciente en el continente (Comunidad Andina de Naciones, MERCOSUR, etc.). En consecuencia, le corresponde a la Asociación –como marco o “paraguas” institucional y normativo de la integración regional- desarrollar acciones tendientes a apoyar y fomentar estos esfuerzos con la finalidad de hacerlos confluir progresivamente en la creación de un espacio económico común.”

Más Información en www.aladi.org

El Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés) fue suscrito en 1947 y entró en vigor de manera provisional en 1948, estableciendo las reglas aplicables a una parte significativa del comercio mundial hasta 1994. Su principal objetivo fue promover la liberalización del comercio internacional mediante la reducción de aranceles y otras barreras al comercio, contribuyendo a la recuperación económica posterior a la Segunda Guerra Mundial.

A diferencia de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el GATT no constituía una organización internacional permanente, sino un acuerdo multilateral aplicable principalmente al comercio de mercancías. A pesar de su relevancia y permanencia práctica durante casi cinco décadas, el GATT mantuvo formalmente un carácter provisional. En cuanto a su contenido, se distinguen tres componentes principales: principios y disposiciones generales, acuerdos y anexos adicionales, y listas de compromisos asumidos por las partes contratantes.

Los principios fundamentales del GATT se basan en la no discriminación, particularmente a través del Trato de la Nación Más Favorecida (Artículo I) y el Trato Nacional (Artículo III). No obstante, el propio acuerdo contempla diversas excepciones, entre ellas las excepciones generales y de seguridad nacional (Artículos XX y XXI), así como las relativas a los acuerdos comerciales regionales (Artículo XXIV), siempre que se cumplan las condiciones establecidas en el acuerdo y en el Entendimiento relativo a la interpretación de dicho artículo, adoptado durante la Ronda Uruguay.

Las principales disciplinas comerciales desarrolladas en el marco del GATT abarcan materias tales como agricultura, textiles y vestido, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos al comercio, medidas en materia de inversiones relacionadas con el comercio (MIC), antidumping, valoración aduanera, inspección previa a la expedición, normas de origen, licencias de importación, subvenciones y medidas compensatorias, y salvaguardias.

La intención original de los países participantes era crear una tercera institución encargada de la esfera comercial dentro del sistema de cooperación económica internacional, complementando a las dos instituciones surgidas de Bretton Woods: el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Con este propósito, más de 50 países participaron en negociaciones destinadas a establecer una Organización Internacional del Comercio (OIC) como organismo especializado de las Naciones Unidas.

El proyecto de Carta de la OIC era particularmente ambicioso. Además de establecer normas para el comercio mundial, incluía disposiciones relativas al empleo, los productos básicos, las prácticas comerciales restrictivas, las inversiones internacionales y los servicios. Se proyectaba formalizar esta organización durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Empleo, celebrada en La Habana, Cuba, en 1947.

Paralelamente, en diciembre de 1945, quince países iniciaron negociaciones destinadas a reducir y consolidar aranceles aduaneros. Recién concluida la Segunda Guerra Mundial, estos países buscaban acelerar la liberalización del comercio y eliminar progresivamente las medidas proteccionistas implementadas desde comienzos de la década de 1930.

La primera ronda de negociaciones produjo un conjunto de normas comerciales y aproximadamente 45.000 concesiones arancelarias que afectaban cerca de una quinta parte del comercio mundial, valorado entonces en aproximadamente US$10.000 millones. Cuando el acuerdo fue firmado el 30 de octubre de 1947, el grupo se había ampliado a 23 miembros. Las concesiones arancelarias entraron en vigor el 30 de junio de 1948 mediante un Protocolo de Aplicación Provisional. De este modo nació el GATT con 23 miembros fundadores, oficialmente denominados “partes contratantes”. Chile formó parte de este grupo fundador y posteriormente también sería miembro fundador de la Organización Mundial del Comercio en 1995.

Estos 23 países participaban simultáneamente en las negociaciones de la Carta de la OIC y aceptaron aplicar de manera provisional algunas de las normas comerciales contempladas en dicho proyecto. Esta solución buscaba preservar el valor de las concesiones arancelarias alcanzadas mientras se definía el futuro de la OIC. Sin embargo, también dejaba abierta la posibilidad de que dicha organización nunca llegara a constituirse.

La Conferencia de La Habana comenzó el 21 de noviembre de 1947 y la Carta de la OIC fue finalmente aprobada en marzo de 1948. No obstante, su ratificación no prosperó en varios países. La oposición más significativa surgió en el Congreso de los Estados Unidos, uno de los principales impulsores del proyecto. En 1950, el Gobierno estadounidense anunció que no solicitaría su ratificación, lo que en la práctica puso fin a la iniciativa de la OIC.

Como consecuencia, el GATT se convirtió en el único instrumento multilateral que reguló el comercio internacional entre 1948 y 1995. Durante casi medio siglo, sus principios jurídicos fundamentales permanecieron relativamente estables, aunque fueron complementados con nuevas disposiciones, una sección sobre desarrollo incorporada en la década de 1960 y acuerdos plurilaterales negociados en la década de 1970.

Los avances más significativos en la liberalización del comercio internacional se alcanzaron mediante una serie de negociaciones multilaterales denominadas “rondas”. En sus primeros años, estas se concentraron principalmente en la reducción de aranceles. Posteriormente, la Ronda Kennedy, celebrada en la década de 1960, dio origen al Acuerdo Antidumping y fortaleció la dimensión del desarrollo. Más adelante, la Ronda de Tokio representó el primer esfuerzo integral por abordar obstáculos al comercio distintos de los aranceles y mejorar las reglas del sistema.

La Ronda Uruguay, desarrollada entre 1986 y 1994, constituyó la negociación comercial más amplia y ambiciosa realizada en el marco del GATT. Su resultado fue la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que comenzó a funcionar en 1995. La OMC sucedió al GATT como institución permanente encargada de administrar el sistema multilateral de comercio y amplió significativamente su alcance al incorporar disciplinas relativas al comercio de servicios, los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio y un sistema más robusto de solución de diferencias entre sus miembros.

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